Un origen misterioso

Se suele decir que la astrología nació en Mesopotamia hacia el 2500 a.C., pero numerosos y dispersos vestigios evidencian que su origen es mucho más antiguo, pues en la época citada ya había una astrología asentada tal y como demuestran documentos con predicciones astrológicas precisas que datan del reinado de Sargón de Acad (2334-2279 a. C.). 

 

Así que, aunque suene a tópico, podemos afirmar que el origen de la astrología "se pierde en la noche de los tiempos…", pues es difícil explicar cómo es posible que hace 5.000 años aquellas civilizaciones tuviesen un conocimiento tan sofisticado de los ciclos celestes, en unos momentos que la humanidad estaba saliendo del Neolítico y donde los instrumentos de medición eran muy rudimentarios.

 

Hay hipótesis que sostienen que la astrología fue transmitida por los supervivientes de la Atlántida o por alguna otra civilización evolucionada que desapareció. En este sentido es sugerente la obra del sacerdote e historiador caldeo Beroso (330 a.C.), que tradujo de unas antiguas tablillas de arcilla de su país natal la historia de Babilonia. En una de ellas se explica que: “Mucho antes del diluvio surgió de las aguas del mar eritreo un ser fabuloso, mitad hombre y mitad pez llamado Oannes, que enseñó a la Humanidad la sabiduría de las ciencias”.

 

Oannes habría sido el primero y más sabio de los “Apkallu”, unas criaturas anfibias míticas representadas en los relieves babilónicos con cuerpo de pez, pero que "por debajo tenían figura de hombre y su voz también era humana". Se cuenta que Oannes “Pasaba el día entero con los humanos, pero no pero no ingería comida alguna. Le brindó a los hombres el conocimiento de las letras y las ciencias y técnicas de todo tipo. Cuando el Sol se ponía, la bestia volvía al mar para pasar las noches en las profundidades, dado que era un ser anfibio. Con el tiempo, otras bestias aparecieron”.

 

Aunque inicialmente suene fantástico, podemos considerar que los datos recogidos por Beroso avalarían que la astrología fue transmitida hacia el tercer milenio a.C. por seres evolucionados de una civilización para nosotros desconocida, que llegaron a Sumer por mar de forma singular. Pero aun suponiendo que estos relatos formen parte de leyendas y mitos con base más o menos real, debemos admitir que el origen de la astrología sigue siendo uno de los muchos misterios para los que no conocemos respuesta…

 

© José Royo