Las personas no son signos

 

Es frecuente escuchar frases como “…los Escorpio son vengativos”, “…los Géminis no son de fiar” y otras sentencias similares (generalmente negativas) relativas a personas que son de tal o cual signo. Pero ponerle “la etiqueta” a alguien porque ha nacido en un determinado periodo del año indica, entre otras cosas, un pobre conocimiento de la astrología.

 

Los horóscopos de los signos que aparecen  en las revistas de entretenimiento y ciertos medios de comunicación, han contribuido a una simplificación y desinformación sobre este tema. De aquí que muchas personas piensen que la astrología empieza y acaba con los doce signos zodiacales.

 

Pero la base de la astrología es la carta astral que está compuesta por 12 signos (Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario, Piscis), 12 casas (numeradas de la 1 a la 12) que tienen su inicio en el Ascendente10 planetas (Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón), además de los aspectos planetarios y otros puntos adicionales. La complejidad interpretativa de la carta astral está en relación directa con la riqueza de información y matices que proporciona.

 

Debemos saber pues que cuando a nivel coloquial decimos que una persona es “de tal signo”, nos estamos refiriendo al signo zodiacal en que se encontraba el Sol en el momento del nacimiento. El Sol pasa de un signo a otro alrededor del día 20 de cada mes, y a pesar de su importancia es solamente un punto a considerar en el conjunto de la carta astral natal.

 

Por otro lado, aunque la carta astral no cambia, la expresión de las potencialidades innatas allí reflejadas se desarrollan a lo largo de la vida condicionadas por la biografía personal (familia, edad, cultura, país, etnia, etc.) y la propia evolución personal. Es por esta y otras razones que muchos astrólogos consideramos que una interpretación astrológica siempre debería realizarse “en directo” junto con la persona, pues sin su presencia y participación no será posible saber cómo la persona ha evolucionado, en qué punto está y cómo expresa sus potencialidades innatas.

 

Conviene pues no etiquetar. Si utilizamos la astrología para conocernos mejor y desarrollar la tolerancia hacia formas de ser diferentes a la nuestra, con toda seguridad estaremos ayudando a que este mundo sea un poco mejor.

 

© José Royo