La vía del Astro-ensueño

Visualización guiada y astrología

Por José Royo


Astrología psicológica y simbolismo imaginario

 

La astrología moderna considera la carta astral como un mapa de la psique, en donde se encuentran representadas las cualidades innatas del individuo, sus dificultades de base y su potencial evolutivo. El estudio de los tránsitos planetarios complementa esta información, al describir el significado y duración de los ciclos madurativos que experimentamos en la vida. Así, la interpretación de la carta astral constituye una experiencia positiva y clarificadora, que ayuda a tomar conciencia de quienes somos en esencia, evidencia cuales son las actitudes o conductas personales que sería adecuado modificar, e informa sobre el ciclo evolutivo del momento.

 

La astrología de orientación psicológica puede ser una excelente herramienta en todo proceso de autoconocimiento y crecimiento personal, pero a veces la toma de conciencia no basta para realizar los cambios personales que desearíamos, pues determinadas actitudes mentales y conductas indeseadas parecen resistirse a nuestra voluntad de cambio. Es como si hubiese alguna fuerza oculta que nos boicotea e impide actuar en coherencia con nuestros propósitos. Se hace por tanto necesario encontrar caminos para acceder a nuestro universo inconsciente, a fin de explorarlo e interactuar con las energías que residen en el reino de la sombra.

 

Una forma de hacerlo es mediante las técnicas basadas en la actividad imaginaria. Las imágenes que surgen del inconsciente a través de sueños, visiones, rituales, ensoñación guiada u otros medios, han sido utilizadas durante siglos como un instrumento para la sanación del cuerpo y del alma. Algunos autores sugieren que la utilización terapéutica de las imágenes, pudo tener su punto de partida en la psicología filosófica de Aristóteles en el siglo IV a.C., pero puede suponerse un origen más remoto si consideramos que la mayoría de las ancestrales tradiciones chamánicas ponen el énfasis en las experiencias visionarias.

 

A principios del siglo XX, las iniciativas pioneras de psiquiatras como Sigmund Freud (1856-1939) y Carl Gustav Jung (1875-1961) revalorizaron el uso de las imágenes, aunque su uso generalizado con finalidades terapéuticas tendría lugar a mediados del pasado siglo. Cabe destacar de esta época la aportación del francés Robert Desoille (1890-1966), creador del ensueño dirigido, quien sistematizó un modelo psicoterapéutico basado en el simbolismo imaginario. Fue también en la segunda década del pasado siglo que surgió con fuerza una astrología de orientación psicológica –afín al modelo junguiano– que reformuló antiguos conceptos, a la vez que se desmarcaba de los enfoques más deterministas de la astrología clásica.

 

 

El Astro-ensueño guiado

 

Los modelos terapéuticos que trabajan con el simbolismo imaginario pueden ser una interesante vía para abordar vivencialmente la carta astral. Por otro lado, la carta astral proporciona un mapa que señala caminos ocultos y facilita la labor terapéutica. Es de estas reflexiones que surge el Astro-ensueño guiado, un método que vincula la sabiduría astrológica con la experiencia vivencial del ensueño guiado. Aquí el término de ensueño hace referencia a un espacio intermedio entre la vigilia y el estado de sueño, inducido por un proceso de relajación.

 

La metodología del ensueño guiado se inspira principalmente –aunque no exclusivamente– en el sistema de las fantasías guiadas del psiquiatra italiano Roberto Assagioli (1888-1974) y en el ensueño dirigido del citado psicoterapeuta Robert Desoille. A diferencia de los sueños, en donde somos sujetos pasivos de imágenes esquivas o desconcertantes, en el ensueño guiado podemos participar conscientemente en la experiencia e interactuar con las imágenes que van surgiendo de nuestro inconsciente.

 

En el Astro-ensueño guiado, el punto de partida está determinado por el factor astrológico a tratar, algo que se decide en base al análisis compartido de la carta astral. La fase siguiente se comienza con un proceso de relajación en donde el guía –astrólogo y terapeuta– sugiere un escenario inicial a partir del cual la persona se desplaza por el paisaje sugerido, toma iniciativas, establece diálogos con personajes, y experimenta sensaciones y emociones diversas ante lo que se va encontrando. Todo y que la persona está despierta y consciente, es sorprendente observar la autonomía y riqueza simbólica de las imágenes y sentimientos que surgen. 

 

Algunos de estos escenarios iniciales son: “Explorar una gruta”, “Encontrar un objeto”, “Ascender a una montaña”, “Llamar a una puerta”, “Navegar en una barca”, “Encontrarse con un personaje”, o “Visitar una casa”, entre otros posibles. Cada ensueño tiene una intencionalidad y favorece diversas aproximaciones simbólicas al tema que se está trabajando. Por ejemplo penetrar en una gruta puede suponer afrontar factores personales que residen en la oscuridad, mientras que subir a una montaña acostumbra a facilitar la conexión con cualidades elevadas. Estos simbolismos genéricos no excluyen que el inconsciente individual pueda tener sus propios parámetros, y es importante tenerlos en cuenta para un desarrollo exitoso de la experiencia.

 

El Astro-ensueño guiado se sitúa dentro del marco integrador de la psicosíntesis, creada por Roberto Assagioli en las primeras décadas del último siglo. La psicosíntesis es un enfoque psicológico transpersonal en donde se considera fundamental el proceso de reconocer, aceptar, armonizar e integrar las diferentes energías que residen en nuestro interior. Este proceso es aplicable al trabajo astropsicológico, en donde se busca el reconocimiento y la aceptación de lo referenciado en la carta astral como paso indispensable para poder tratarlo. Algo que a veces no es sencillo, cuando lo que vemos de nosotros mismos nos produce malestar o rechazo.

 

 

Un caso

 

Cuando abordamos un factor problemático de nuestra personalidad, es fácil que aparezca en el ensueño guiado un personaje “poco atractivo”. Por ejemplo, una joven –a la que llamaremos Julia– que tenía conflictos con su energía femenina (representada en su carta astral por Venus), en el ensueño “Llamar a la puerta” se encontró con que aparecía una mujer sucia y desaliñada que la miraba con hostilidad. El reconocimiento y aceptación de Julia hacia esa mujer –a pesar de su apariencia y actitud– y el establecimiento de una relación con ella, fueron los primeros pasos para que se operase a lo largo de las sesiones siguientes una metamorfosis que convirtió a aquella mujer desaliñada y hostil en una joven atractiva y amigable. Y como lo que ocurre “dentro” tiene su reflejo “fuera”, lo interesante del caso fue que paralelamente a este proceso vivenciado en el ensueño guiado, Julia comenzó a valorarse más como mujer, cambió los colores anodinos de la ropa que llevaba (grises y marrones) por otros colores más alegres, se compró vestidos sugerentes que realzaron su antes escondida belleza, e inició en aquel periodo una relación amorosa satisfactoria.

 

Quizás pueda parecer extraño que algo que ocurre en la imaginación tenga un efecto tan evidente en la vida concreta, pero en realidad ello responde a principios psicológicos básicos. Cuando reconocemos y aceptamos nuestros yoes internos, sean como sean, realizamos un acto de amor hacia nuestra totalidad que tiene una clara repercusión en la propia autoestima, facilita la transformación de pautas negativas y modifica positivamente las relaciones que establecemos con el mundo.

 

 

La integración

 

La experiencia vivencial del ensueño guiado tiene efectividad por sí misma, pero quedaría incompleta si no hubiera posteriormente una comprensión consciente de aquello que va surgiendo en las evocaciones imaginarias. Es por ello que el análisis simbólico de lo vivenciado, con el apoyo y guía de la carta astral, es un elemento clave para reforzar la aceptación de lo que hay y que la persona pueda responsabilizarse de sus propias energías.

 

El Astro-ensueño guiado es aplicable, con ligeras variantes, a la terapia individual y al trabajo con grupos de crecimiento personal. En ambos casos el procedimiento es similar y se desarrolla en tres pasos sucesivos: 1) relajación-ensueño guiado, 2) registro escrito y 3) análisis simbólico-astrológico. La diferencia en los grupos de crecimiento personal es que el énfasis está puesto en la exploración de un determinado factor astrológico (por ejemplo, la “Luna y el mundo emocional”) y en la posterior experiencia que supone compartir las diversas emociones y vivencias que tuvieron las personas participantes.

 

En los grupos de crecimiento personal es interesante constatar que aunque las consignas del guía son comunes para todos, cada persona experimenta en su espacio imaginario sentimientos y situaciones totalmente diferentes, que están claramente referenciadas en su carta astral. Esta variedad de descripciones proporciona una visión holográfica del arquetipo astrológico explorado, ofrece diversas perspectivas respecto a su significado y genera una actitud comprensiva hacia la singularidad de cada persona.

 

La utilización de la astrología junto con las terapias vivenciales es una poderosa vía de autoconocimiento y sanación interior. Esta es también la opinión de Stanislav Grof (1931- ) –una de las mayores autoridades de la psiquiatría contemporánea– quien en su obra La Psicología del Futuro aboga por “una combinación de la profunda terapia vivencial con la psicología arquetípica y la astrología como la estrategia más prometedora para el próximo milenio". El astro-ensueño pretende ser una modesta contribución a esta idea de síntesis que se revela como efectiva y esperanzadora en la evolución psico-espiritual de muchas personas.

 

© José Royo