Astrología, karma y propósito

Ciclo espiritual

Por José Royo


Hay una frase de Buda que dice: “El propósito de tu vida es encontrar tu propósito”. Para este objetivo la astrología se revela una excelente herramienta pues señala los caminos que pueden ayudarnos a descubrir nuestro propósito existencial. La carta astral refleja nuestro potencial innato y su interpretación presenta varios niveles de lectura pues podemos analizar asuntos concretos como la profesión, el hogar, la pareja, etc., reflexionar sobre las emociones, la personalidad, actitudes y conductas, así como abordar inquietudes espirituales o trascendentes.

 

Pero aunque la carta astral refleja fielmente nuestras potencialidades innatas, lo que no explica es cómo utilizaremos dichas potencialidades a lo largo de nuestra existencia. Cómo lo hagamos estará condicionado por la influencia familiar, socio-cultural, etnia, edad y otros factores, así como por nuestro propio posicionamiento en la vida para gestionar y desarrollar conscientemente aquello que somos en esencia. La experiencia de sentirnos realizados sólo será posible si avanzamos por el camino del autoconocimiento, un camino en el que la carta natal puede ser el mapa que nos oriente para avanzar con mayor seguridad y conciencia.

 

El descubrimiento de la astrología suele tener un efecto impactante pues muestra la particular energía que está a nuestra disposición, da sentido a factores de nuestra personalidad que eran desconcertantes y evidencia de forma incuestionable nuestro vínculo e interacción en el Universo del que formamos parte. Tras este descubrimiento es muy probable que nos preguntemos: “¿Por qué tengo esta carta astral?”, “¿De qué depende que haya nacido con este potencial y no con otro?” “¿Soy fruto del azar?”. Estas preguntas existenciales remiten a respuestas de orden metafísico que deben ser exploradas a través de las siete leyes o principios universales expuestos en El Kybalion. Una de estas leyes es el Principio de causa y efecto que dice:

 

“Toda causa tiene su efecto y todo efecto tiene su causa (…)

hay muchos planos de causación pero nada se escapa a la ley”

 

El Principio de causa y efecto tiene su equivalencia en la ley de karma que puede definirse como la acción y la consecuencia de esa acción. En base a este principio universal entendemos que toda la carta natal es un efecto de causas anteriores. Dicho de otra forma, nuestra carta astral en su totalidad describe el karma que traemos al nacer y señala los desafíos y oportunidades para la evolución del alma en la presente encarnación. Por lo tanto la carta natal no solamente indica nuestro karma adquirido, sino que presenta valiosas sugerencias para el desarrollo de nuestro dharma.

 

La palabra dharma procede del sánscrito y no tiene una traducción precisa en otros idiomas, pero su significado puede traducirse como “propósito de vida” en el sentido de un propósito existencial o intención superior guiado por cualidades transpersonales de amor, sabiduría y compasión. Diversas tradiciones espirituales afirman que para lograr un buen karma es necesario vivir de acuerdo al dharma, evaluando en todo momento las consecuencias que tienen nuestras decisiones tanto en nosotros mismos como en otras personas.

 

La interpretación de la carta astral desde una perspectiva kármico-evolutiva estudia la trayectoria e inquietudes trascendentes, pero siempre partiendo de las vivencias personales y circunstancias de la existencia concreta que darán sentido y comprensión a la propia evolución psico-espiritual. En la práctica el enfoque kármico apenas difiere del análisis astropsicológico habitual, pues lo que marca la diferencia es el tipo de reflexión y la consideración destacada de Sol y Luna, nodos lunares, Saturno y la Casa 12. Igualmente deberán ser objeto de atención los aspectos importantes que hagan Urano, Neptuno y Plutón al Ascendente y planetas personales.

 

Es importante saber que la carta natal refleja factores de tensión y de fluidez que serán diferentes para cada persona. Las configuraciones tensas exigen de una mayor implicación por nuestra parte, pero también van unidas a un mayor nivel de energía a nuestra disposición. Mientras que los factores de fluidez facilitan los procesos, pero un exceso facilidad puede conducirnos a inercias y estancamiento evolutivo. En consecuencia no debemos pensar que tenemos un “buen karma” o un “mal karma” en base a una carta natal que presente aspectos más o menos difíciles, pues la cuestión esencial no es si hay una mayor o menor dificultad en el tema natal sino la conciencia que tengamos acerca de nuestras potencialidades y lo que hagamos con ellas en nuestra vida. Tal y como escribe J.R.R. Tolkien en El Señor de los Anillos:  

 

Sólo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te ha dado”.

 

© José Royo