Descubriendo la Casa 8

Descubriendo la Casa 8

Por José Royo


La Casa 8 es en muchos sentidos la más misteriosa e inquietante de todas las casas, pues se relaciona con asuntos que no podemos controlar y que tienen un profundo efecto transformador en nuestras vidas. Los temas arquetípicos asociados a la Casa 8 son la sexualidad y la muerte, pero esta casa también se relaciona con las fuerzas ocultas, las crisis emocionales o las energías compartidas, entre otros temas. Cabe señalar que los planetas ubicados en la Casa 8 no son visibles y se manifiestan en los pasadizos subterráneos de la conciencia, por lo que deberemos desarrollar nuestra capacidad de escucha para identificar sus necesidades y canalizar adecuadamente sus energías. 

 

La sexualidad representada por la Casa 8 es más emocional que física, pues describe ese poderoso impulso de unión con el otro en una experiencia que trasciende la dualidad. En esta vivencia se experimenta la muerte del ego individual como un yo separado, y es por ello que algunas tradiciones han ritualizado la sexualidad mediante determinadas prácticas, para propiciar un estado espiritual de Unidad con el Todo. Pero habitualmente el impulso instintivo y la búsqueda de placer eclipsan las implicaciones trascendentes de la experiencia sexual, ya que también intervienen otros factores de carácter biológico, afectivo, psicológico y emocional que se expresan en proporciones variables. Esto da lugar a múltiples posibilidades, que pueden ir desde una sexualidad compulsiva y primaria hasta una sexualidad amorosa y espiritual, con todos los estadios intermedios imaginables.  

 

Así que, para estudiar la sexualidad en sus diferentes niveles, además de la Casa 8 será necesario considerar otros factores como Marte, Venus y Casa 5, relacionados con el deseo, la atracción o el erotismo, al igual que el signo de Escorpio con su regente Plutón para obtener información adicional sobre el potencial transpersonal de la vivencia sexual. La toma de conciencia de las energías trascendentes que se activan en la experiencia sexual puede permitir elevar o incluso espiritualizar dicha experiencia, sin por ello renunciar a los aspectos más placenteros o excitantes de la misma.

 

La Casa 8 también describe las circunstancias que envuelven la muerte y nuestra forma de afrontarla. Para la mayoría de personas, la inevitabilidad de la muerte plantea dudas existenciales y despierta el miedo a lo desconocido al abandonar el cuerpo físico. El miedo a la muerte está relacionado con el miedo a la vida pues forma parte de ella, y tanto si se trata de nuestra propia muerte como si se trata de la muerte de seres próximos, la manera en que afrontemos el tema de la muerte definirá en gran parte nuestra forma de vivir. 

 

La capacidad de aceptación referida a la muerte, entendida como una transformación o cambio de estado, estará condicionada por nuestras creencias espirituales, así como por el mayor o menor apego que tengamos respecto al mundo material. En este sentido, es probable que exista una mayor facilidad para aceptar la muerte física cuando en la carta natal predominen los signos de Agua y/o Fuego, planetas en las casas 9 y/o 12, o también con Júpiter y/o Neptuno destacados. En cualquier caso, puede haber otros significadores y aspectos astrológicos a favor y en contra de dicha capacidad de aceptación.

 

Pero la Casa 8 no representa únicamente la muerte física, sino que también hace referencia a los procesos regenerativos de muerte y renacimiento en vida en los que nos vemos obligados a abandonar viejas pautas de conducta y enganches emocionales de todo tipo, para dar espacio al nacimiento de algo nuevo. Esto es algo que puede generar crisis, miedos y resistencias, y será necesario afrontar las inseguridades instaladas en el subsuelo de nuestra existencia, para poder morir en vida y nacer con una identidad renovada.

 

Igualmente, la Casa 8 revela nuestra percepción de energías no tangibles a las cuales somos más sensibles. Cuando percibimos fuera de nosotros una energía que está presente en nuestra Casa 8, entramos en resonancia con dicha energía y se activa una respuesta inconsciente. En estas situaciones, el signo, regente y los planetas en la Casa 8 nos darán las indicaciones al respecto. Por ejemplo, si tenemos la cúspide de la Casa 8 en Leo, es probable que captemos la necesidad de protagonismo de otras personas, y esto movilizará sentimientos contradictorios con respecto a nuestra propia necesidad reprimida de ser el centro. Si tenemos a Marte en la Casa 8 captaremos la agresividad en los otros, y esto puede despertar en nosotros los sentimientos de ataque o huida relacionados con el impulso agresivo. Y así sucesivamente con cualquier signo o planeta, en base a sus significados.

 

 © José Royo

Girona, 2020